Un grupo de beneficiarios de FutbolNet, durante el festival del sábado pasado. | FC BARCELONA

Más de 500 niños y jóvenes de entre 5 y 17 años participaron este fin de semana en el tercer Festival FutbolNet que la Fundación FC Barcelona puso en marcha en el Complexo da Maré de Río de Janeiro, en Brasil.

La fiesta se llevó a cabo en la Villa Olímpica da Maré, la instalación deportiva más importante de esta zona de la ciudad, donde también se aplica semanalmente el proyecto FutbolNet. Desde las ocho de la mañana y hasta bien entrado el mediodía del sábado, los valores fueron los protagonistas a través de varios minitorneos de fútbol y otras actividades lúdicas que dieron a conocer la filosofía de este proyecto de la Fundación.

Estos festivales son una cita lúdica que reúne a los beneficiarios del proyecto FutbolNet y que invita también el resto de la comunidad, especialmente a las familias de los beneficiarios, a descubrir esta actividad y a sentirse parte activa.

Desde el 2012 la Fundación aplica con éxito este programa de fomento de valores en la ciudad carioca, un proyecto ya consolidado en este territorio que, además de la alta implicación de sus beneficiarios y sus familias, ha generado interés en las entidades locales. En el proyecto participan, de abril a diciembre, 360 niños y niñas de entre 6 y 12 años, en dos sesiones semanales.

La Fundación tiene la voluntad de trasladar esta metodología educativa a los niños que se encuentran en un alto riesgo de exclusión social, sea cual sea el lugar del planeta donde se encuentren. Por este motivo que se escogió el Complejo da Maré; una de las zonas más pobres de Río de Janeiro, que cuenta con una población de unos 150.000 habitantes y está compuesto por 16 favelas. La Fundación implementa FutbolNet en esta zona con la colaboración de la Fundación MAPFRE, entre otras instituciones locales.

FutbolNet es una metodología pedagógica que pretende educar a los niños y los jóvenes a través del fomento de los valores positivos que se derivan de la práctica deportiva. El proyecto incide en cinco valores, marcados como esenciales para el desarrollo personal, que se debaten antes, durante y después del juego: el esfuerzo, el respeto, el trabajo en equipo, la humildad y la ambición. Los monitores tutelan el juego sin amonestar y fomentan el diálogo entre los participantes para que todos ellos valoren y analicen la parte positiva y la parte negativa de sus actitudes con el objetivo de mejorarlas también fuera del terreno de juego.

En la actualidad el proyecto llega a más 100.000 beneficiarios de todo el mundo y se aplica en Catalunya, Argentina, Brasil, México, Omán, Arabia Saudí, Irak, Qatar y una treintena de países africanos.